La columna Templo Mayor, de Reforma, señala:
LOS CABILDEROS de Enrique Peña andan haciendo hasta lo
indecible para suturar la "operación cicatriz" entre
su jefe y sus colegas Ulises Ruiz y Mario Marín.
EL MEXIQUENSE quiere recomponer pronto esas relaciones, no tanto
porque el oaxaqueño y el poblano sean muy lindas personas, sino
porque no quiere que le estorben en su proyecto al 2012.
SEGÚN CUENTAN, cuando Ruiz y Marín se tambaleaban en sus
respectivos gobiernos, Peña les pidió personalmente que
renunciaran a sus cargos... quesque para proteger al PRI.
PERO COMO al final ni uno ni otro cayó, el gobernador del rating
sabe que ambos se la tienen guardada y, por eso, quiere que
vuelvan a ser sus amiguitos.
EL QUE HOY se estará dando una vuelta por el Senado es el rector
de la UNAM, José Narro.
PERO, NO, desgraciadamente no va a darles algunas clasecitas -que
mucha falta les hacen- a los legisladores.
EN REALIDAD va a entregarles los resultados de los foros que
organizó la Universidad en torno de la reforma petrolera.
CUENTAN ahí en Xicoténcatl que entre los senadores panistas que
comanda Gustavo Madero, hay cierta molestia, pues consideran que
esos foros no fueron para nada equilibrados.
Y LO DICEN porque, según sus cálculos, algo así como el 80 por
ciento de los participantes en el debate puma se manifestó en
contra de la reforma calderonista.
DE AHÍ QUE ya advirtieron que no se le puede dar a las
conclusiones de la UNAM el mismo peso que al debate que se lleva
a cabo en el propio Senado.
AUNQUE, pensándolo bien, quién sabe de qué se sorprenden los
panistas pues lo realmente novedoso hubiera sido exactamente lo
contrario: que en los foros de Ciudad Universitaria prevalecieran
las discusiones técnicas sobre las políticas.
SI ALGUIEN SIENTE que la vialidad está caótica en la Ciudad de
México, quizá la explicación tenga que ver con el
merequetengue que se traen al interior de la Secretaría de Obras
del GDF.
Y ES QUE el secretario ya mero deja de ser secretario, mientras
que el subsecretario se siente supersecretario y entre los dos no
se hace uno.
¿NO QUEDÓ CLARO? A ver, va de nuevo y más despacio.
LO QUE SUCEDE es que el subsecretario Carlos Eduardo Mariscal
parece que trae ganas de quitarle la chamba a su jefe, Jorge
Arganis.
Y ES QUE Marcelo Ebrard envió a Mariscal a la dependencia como
consultor externo, pero luego de hacer sus sesudos análisis
determinó que lo mejor era crear una Subsecretaría de Proyectos
Estratégicos y consideró que el hombre pintado para el cargo
era él mismo.
DE HECHO, ya formó su propio equipo, realiza giras y despacha, a
veces atravesándosele al propio secretario, pero lo curioso es
que oficialmente no ha sido nombrado en el cargo.
PERO AHÍ no acaba la bronca, pues resulta que Jorge Arganis fue
una herencia de Andrés Manuel López Obrador a Ebrard, y por
ahí dicen que pronto dejaría la dependencia.
Y QUE al subir Mariscal como titular de Obras, quien llegaría
como nuevo subsecretario es el ex panista Fernando Aboitiz, quien
fuera delegado en Miguel Hidalgo y que ahora se pasó al bando
del sol azteca.
DICHO LO ANTERIOR, ello no significa que se corrija la caótica
situación en la capital.